Sustentabilidad: Un camino permanente para el sector lácteo chileno

Hace menos de una década, hablar de sustentabilidad no era común, pese a que el concepto era manejado y conocido por investigadores y algunos sectores.

En 2016, el sector lácteo global, agrupado en la IDF-FIL (Federación Internacional de Lechería) junto a FAO impulsaron el Acuerdo de Rotterdam, que dio un paso definitivo en la sustentabilidad de esta actividad. Consorcio Lechero y el Ministerio de Agricultura firmaron este acuerdo el año 2017 y el año pasado en la IDF WDS de Santiago lo ratificaron adhiriéndose al nuevo acuerdo impulsado por estas instituciones denominado el acuerdo de Paris por la Sustentabilidad.

Desde el Consorcio Lechero, en los 20 años que celebra la institución, suscribir este acuerdo e integrar a Chile en este ecosistema marcó una etapa que años antes ya había comenzado a esbozarse. La certificación en sustentabilidad de planteles lecheros e industria son fruto de la voluntad y visión, junto a la colaboración para hacer que las cosas ocurran. “Si estos elementos no se hubieran conjugado, habríamos perdido mucho tiempo y no hubiéramos logrado avanzar. La sustentabilidad no es individual: es colectiva, sectorial y requiere miradas y actitudes compartidas”, dice la coordinadora del Área de Sustentabilidad del Consorcio Lechero, Natalie Jones

La firma del Acuerdo de Rotterdam, generado por la IDF y la FAO -dice Natalie Jones- fue el punto de partida para mirar con mayor amplitud cómo enfocar el concepto y traducirlo a una acción sostenida en el sector, junto con la creación de esta área en 2017 a nivel institucional. “Al hacer un balance, el sector lácteo chileno tomó la iniciativa y pudo coordinar al Estado y a sus organismos con productores e industria para poder avanzar y transformar la sustentabilidad en motor de competitividad concreto, con procesos, indicadores y estándares exigentes y comprobables. Mostrarlo y compartirlo es una prueba concreta que lo que se hace, se hace bien”.

Conocer y participar globalmente permitió convocar participativamente en 2018 a la formación de la Agenda de Desarrollo Sostenible del Sector Lácteo, que ayudó a definir un camino, basados en la consulta a los actores sectoriales privados, públicos y a los especialistas a nivel mundial .

“Esta agenda, alineada con la iniciativa internacional del Dairy Sustainability Framework, puso las bases para poder establecer las prioridades y el camino para avanzar en sustentabilidad en el sector con iniciativas concretas como el Estándar de Sustentabilidad de Planteles Lecheros, los Acuerdos de Producción Limpia de la Industria Procesadora, entre otros, que hoy se han convertido en un articulador de la sustentabilidad en el sector lácteo chileno, enfocándose en estandarizar prácticas que equilibren la viabilidad económica, el bienestar social y el cuidado ambiental”.

Participar en instituciones como la Global Dairy Platform, GDP; Dairy Sustainability Framework, DSF, ha permitido fortalecer el enfoque e ir validándolo técnicamente. Así, en el marco de la Cumbre Mundial de la Leche hecha en Chile en 2025, fue posible mostrar los avances nacionales, con ejemplo a nivel de productores lecheros y de industria procesadora, vitrina inmejorable y abierta del avance de nuestros procesos, explicó. Recientemente, Natalie Jones participó como asesora en el proceso de elaboración de hojas de rutas nacionales impulsado por Fepale, IICA y CAF y que están desarrollando Uruguay, República Dominicana y Costa Rica para avanzar en sustentabilidad del sector lácteo, experiencia que grafica la positiva experiencia del sector lácteo chileno.

LOS APORTES

Poder mostrar con confianza y certezas del trabajo de los predios lecheros nacionales y su sustentabilidad es lo que permite la implementación en 2020 del Estándar de Sustentabilidad de Planteles Lecheros, programa Chile Origen Consciente, fruto del trabajo coordinado con el Ministerio de Agricultura, la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, el Instituto Interamericano de Cooperación Agraria, IICA, que junto a los productores lecheros permitió generar una certificación representativa y acorde a la realidad productiva nacional.

“El Estándar permitió definir y acreditar acciones prioritarias que demuestran el trabajo en sustentabilidad que hace cada plantel lechero. Este es auditado por un profesional externo acreditado por el Estado, lo cual verifica la seriedad del proceso, para así lograr la distinción Chile Origen Consciente”, relata. Hoy existen más de 250 planteles lecheros ubicados entre la Región de Coquimbo y la Región de Los Lagos, los cuales están certificados en este Estándar.

“Los planteles lecheros que se han certificado están desarrollando sus procesos en forma sustentable y esto es medible. Este estándar tiene el valor de haber recogido las opiniones y experiencias de los productores lecheros, lo que lo ha hecho representativo y cercano a la realidad predial”. En paralelo, se ha capacitado a profesionales y técnicos como asesores, participación que valida la confiabilidad y seriedad del proceso.

“Este es un proceso que no es excluyente para ninguna categoría. Hay planteles lecheros de gran tamaño, como también pertenecientes a la agricultura familiar campesina. Para incluirlos en el proceso de sustentabilidad sectorial, se ha capacitado y fortalecido la difusión del Estándar de Sustentabilidad de Planteles Lecheros para así lograr un impacto amplio en todos los niveles”.

INDUSTRIA PROCESADORA

El sector lácteo chileno en su conjunto tomó el camino de la sustentabilidad. Tanto a nivel de predios lecheros como en el de la industria procesadora láctea, existe un compromiso concreto. Así, a través de dos Acuerdos de Producción Limpia de la Industria Láctea Procesadora, 14 plantas tomaron la decisión de avanzar en sus desafíos comunes y certificar la sustentabilidad de sus procesos, para lo cual firmaron estos acuerdos.

“Hoy más del 80% por ciento de la leche que se procesa en Chile proviene de empresas certificadas en su sustentabilidad. Para ello, fortalecieron sus equipos y trabajaron en mejorar la gestión de sus residuos y de la energía, disminuir su huella de carbono y huella del agua, fortalecieron la relación con las comunidades y su trajo en debida diligencia y acordaron indicadores verificables para medir sus avances”, indica Natalie Jones.

Esto permite que el consumidor pueda acceder a lácteos provenientes de un proceso productivo certificado en la sustentabilidad en todas las etapas, lo cual es un hito para Chile. “Lo valioso es que hoy es el sector lácteo en su conjunto el que está comprometido con la sustentabilidad de sus procesos, lo que es una garantía para la comunidad y consumidores, hito fundamental para nuestro sector alimentario”.

PROYECCIONES

En el horizonte cercano, trabajar en el uso de los residuos y economía circular y avanzar hacia el carbono neutralidad surgen como áreas donde continuar avanzando a nivel predial. Esta es una acción que ya se está trabajando y que surge como una necesidad concreta.

“En el reciclaje de plásticos, institucionalmente estamos apoyando a ProRep y a Campo Limpio. Esta alianza busca establecer un marco de cooperación para la difusión, sensibilización y promoción de buenas prácticas agrícolas, enfocándose en la gestión responsable y segura de los residuos generados en la actividad lechera, bajo los principios de la economía circular”.

Natalie Jones agrega que el Consorcio Lechero, en conjunto con INIA, Fedecarne, Fedeleche, Odepa y HuellaChile , desarrollará desde este año una herramienta técnica que permitirá al sector lechero estimar el balance de carbono en sistemas de producción de leche. Incluirá una metodología armonizada con el INGEI y vinculada al programa Huellas Chile, para contribuir a la gestión ambiental del sector y a su alineación con los compromisos nacionales en cambio climático.

Certificar la sustentabilidad de los procesos a nivel de planteles lecheros y de industria procesadora permite revisarlos, medirlos y mejorarlos. “Los pasos que cada sector sigue, aportan en sus tareas diarias y en la creación de una conciencia en los grupos de colaboradores, es una conciencia sectorial que se está formando y consolidando, lo cual nos motiva mucho, porque se va generando y fortaleciendo una cultura de la sustentabilidad, cuyo fruto es una impronta permanente y creciente”.

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