Especialista advierte que cuidados de la piel en verano no deben llevar a déficit de vitamina D

Los necesarios cuidados que las personas deben tomar para evitar enfermedades provocadas por la exposición de la piel al sol, deben realizarse sin llegar a extremos que puedan significar déficit en la presencia de vitamina en el organismo. Ya que esta carencia puede también provocar una serie de trastornos de salud de diversa consideración.

Así lo advirtió la nutricionista Claudia Bugueño, profesora asociada de la Universidad Católica del Norte, doctora en Educación por la Universidad de Barcelona y magister en Nutrición y Alimentos de la Universidad de Chile, en consideración de las intensas campañas de prevención que se desarrollan en estos días, especialmente para evitar el cáncer de piel.

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La especialista señala que estas precauciones deben tomarse sin que las personas puedan llegar al extremo de privarse de la exposición al sol que es necesaria para la salud.

Recordó que la Vitamina D es vital para una serie de procesos en el organismo y que el 80% la recibe mediante un mecanismo que se desarrolla a partir del contacto de los rayos solares directamente sobre la piel. En tanto que el restante 20% lo incorpora mediante la alimentación.

La vitamina D cumple múltiples funciones. La más importante es la regulación de los niveles de calcio y fosfato a nivel renal, promoviendo la absorción intestinal de los mismos a partir de los alimentos y la reabsorción de calcio a nivel renal para disminuir las pérdidas por la orina.

Además, favorece la remodelación del hueso y su mineralización. Con esto contribuye a la formación ósea, siendo esencial para el desarrollo del esqueleto.

Actúa sobre las células del intestino delgado y favorece la absorción del calcio y fosfato que después pasa a los huesos. Por ello si la vitamina D falta los huesos tienden a desmineralizarse, debilitarse y curvarse, produciéndose malformaciones irreversibles: raquitismo en los niños y osteomalacia en los adultos que ya han completado su crecimiento óseo.

Este mismo proceso de mineralización al que contribuye la vitamina D, también se asocia con un aumento en el volumen muscular, particularmente en el tejido muscular estriado o esquelético (encargado de movimientos voluntarios del organismo).

Otra función de la vitamina D es inhibir la secreción de hormona paratiroidea. También actúa como modulador en el sistema inmune. Por este motivo las personas con déficit de vitamina D son más susceptibles a contraer determinadas enfermedades infecciosas.

FAVORECER VIDA AL AIRE LIBRE

La doctora Bugueño declara que el tipo de vida que llevamos deja de lado la necesaria exposición al sol, “que debería ser, indica, de unos 10 a 15 minutos diarios. En horarios distanciados del mediodía que es cuando los rayos caen más verticalmente y pueden tener efectos contraproducentes”.

“Para que se produzca el efecto necesario, señala, debe ser en una zona del cuerpo en la que no se haya aplicado protector solar, y de preferencia de mayor superficie que la cara, como brazos y piernas, para que haya más recepción de los rayos”.

La última Encuesta Nacional de Salud realizada en Chile entre 2016 y 2017 evidenció que un 84 por ciento de la población del país posee algún grado de deficiencia de Vitamina D.

Otro estudio, realizado en 2019 en niños de entre 13 y 14 años, mostró que más de tres cuartas partes de ellos mantenían bajos niveles de estas moléculas imprescindibles para la vida humana.

La doctora Bugueño suscribe la hipótesis de que esta situación puede haber empeorado “a consecuencia de formas de vida sedentaria que se vieron potenciadas durante la pandemia. Por ejemplo, el trabajo remoto, sin salir de casa, y por lo tanto con menos posibilidades de contacto con el sol y el medio ambiente”.

Indica que los niños, en general, hacen menos vida al aire libre de lo que se acostumbraba antes, “por factores como el tiempo que pasan frente a las pantallas en sus casas, largas jornadas en salas de clase, y la inseguridad que puede significar circular en el exterior, en los espacios públicos”.

Por las repercusiones que estas condiciones pueden tener en la salud, considera que “las autoridades debieran tomar medidas que favorezcan las posibilidades de que las personas de todas las edades realicen actividades al aire libre y tengan una saludable y necesaria exposición al sol”.

FORTIFICACIÓN POR LEY

La otra fuente de que se nutre el ser humano para obtener la Vitamina D, aparte de la exposición a la luz solar, es la alimentación. Entre los productos que la contienen en más cantidad se encuentran el aceite de hígado de bacalao, atún, salmón, hígado de ternera, yema de huevo, hongos y leche.

Sin embargo, se considera que por esta vía no se alcanza los niveles necesarios de consumo, por lo que en algunos países se está recurriendo a la fortificación, agregando Vitamina D en los procesos previos a la comercialización.

Es lo que comienza a ocurrir en Chile, donde, en virtud de una modificación del Reglamento Sanitario de los Alimentos, se estableció que tanto el pan como la leche que se comercialicen en el país a partir de julio de este año, 2024, deberán previamente haber sido enriquecidos con Vitamina D.

En el caso de la leche la obligación será tanto para la de origen animal como para los sucedáneos elaborados con vegetales como almendras y soja. En cuanto al valor nutricional de estas opciones, la Dra. Bugueño señala que “el aporte de la leche de origen animal es mejor, porque tiene cantidad de otros compuestos que también que inciden en los procesos fisiológicos”.

La cantidad de Vitamina D vía alimentación que necesita cada persona varía según factores como la edad, pero se considera que dos vasos de leche enriquecida diarios pueden ser suficientes para aportar lo que necesita una persona adulta normal sana.

La fortificación es un método ampliamente validado a nivel internacional, como lo señala el libro “Lácteos. Nutrición y Salud”, editado por el Consorcio Lechero, agrupación de entidades que actúan en este sector, con participación de especialistas en la materia.

La publicación destaca que se trata de una herramienta para hacer frente “la deficiencia de micronutrientes afecta a más de 2.000 millones de personas en el mundo, con serias consecuencias para la salud de los individuos y para el desarrollo de los países”.

“Por lo mismo, añade el texto, desde el año 1992 la FAO y la OMS mantienen dentro de sus prioridades la erradicación de este tipo de malnutrición. La fortificación es una medida costo-efectiva muy importante y eficiente en el combate de la deficiencia de micronutrientes”.

Informa que hoy son 14 los países que cuentan con políticas de fortificación obligatoria de leche debido principalmente a que es altamente nutritiva y consumida en el mundo entero.

Uno de ellos es Finlandia. Allí, la leche fluida, al igual que las margarinas, se encuentran fortificada con vitamina D desde 2003.

Chile tiene experiencia en esta materia

El Programa Nacional de Alimentación Complementaria entrega 2 kg de leche en polvo por niño de hasta 18 meses de vida y en el año 2000, comenzó su fortificación con hierro, cobre y vitamina C.

Un estudio realizado en 2013 demostró que la aplicación de esta medida disminuyó la prevalencia de anemia en niños desde un 27% a un 9%.

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